Buscar empresas de construcción es una de las decisiones más importantes que puede tomar una persona o una familia. No se trata solo de levantar paredes, sino de planificar, coordinar y ejecutar un proceso complejo, donde cada etapa influye directamente en la calidad, el costo y la durabilidad del resultado final.
En este artículo te explicamos el proceso constructivo de una vivienda, paso a paso, desde el primer análisis del terreno hasta la entrega final. Además, a lo largo del recorrido, vas a ver por qué trabajar con Murotor Building marca una diferencia real en términos de control, transparencia y tranquilidad.
1. Análisis previo y definición del proyecto
Todo comienza mucho antes de la obra. Esta etapa es clave para evitar errores costosos más adelante.
Aquí se definen aspectos como:
- Condiciones del terreno
- Normativas municipales y restricciones urbanísticas
- Necesidades del cliente (uso, superficie, presupuesto)
- Tipo de sistema constructivo
👉 Un error común es subestimar esta etapa. Una mala definición inicial suele traducirse en sobrecostos, demoras o soluciones improvisadas.
En Murotor, esta fase se aborda con una mirada integral: técnica, económica y funcional. No se promete lo que no se puede ejecutar, y eso genera confianza desde el primer día.
2. Proyecto y documentación técnica
Una vez definidos los lineamientos generales, se desarrolla el proyecto arquitectónico.
Esto incluye:
- Planos de arquitectura
- Estructura
- Instalaciones (eléctrica, sanitaria, gas si corresponde)
- Detalles constructivos
📌 Cuanto más claro esté el proyecto, más previsible será la obra.
Uno de los grandes beneficios de trabajar con una empresa ejecutiva pura como Murotor es que el proyecto se piensa desde la lógica de la obra real, no solo desde el escritorio. Esto reduce interferencias, ajustes sobre la marcha y conflictos entre rubros.
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3. Presupuesto, plazos y planificación de obra
Con el proyecto definido, se elabora el presupuesto y el cronograma.
En esta etapa se fijan:
- Costos por etapa
- Tiempos de ejecución
- Secuencia de trabajos
- Alcances claros del contrato
La transparencia es fundamental. Un presupuesto poco claro suele generar tensiones durante la obra.
En Murotor, cada cliente sabe:
- Qué se incluye
- Qué no se incluye
- En qué momento se ejecuta cada etapa
Además, se documenta el avance con imágenes, generando un historial visual de todo lo construido. Esto no solo aporta tranquilidad, sino también respaldo técnico.
4. Cimientos y estructura
Los cimientos son la base de toda la vivienda. Aquí no hay margen para improvisar.
Dependiendo del suelo y del proyecto, se ejecutan:
- Plateas
- Zapatas
- Vigas de fundación
Luego se avanza con la estructura de hormigón armado, que le da solidez y durabilidad a la casa.
💡 Una estructura bien ejecutada no se ve, pero se siente durante toda la vida útil de la vivienda.
La experiencia de Murotor en obras de hormigón es un diferencial clave, especialmente para quienes buscan calidad constructiva a largo plazo.

5. Obra gruesa: muros, losas y cerramientos
En esta etapa la casa empieza a “aparecer”.
Se ejecutan:
- Muros portantes o de cerramiento
- Losas
- Escaleras (si las hay)
Aquí se define gran parte del comportamiento térmico, acústico y estructural de la vivienda.
👉 Un error frecuente es priorizar velocidad sobre calidad.
En Murotor, los tiempos se cumplen sin comprometer los procesos constructivos, algo que solo es posible con control real de obra.
6. Instalaciones: lo que no se ve, pero importa
Antes de cerrar paredes y cielorrasos, se ejecutan las instalaciones:
- Eléctrica
- Sanitaria
- Gas (si aplica)
- Previsiones para climatización
✍️ Esta etapa requiere coordinación absoluta. Una mala planificación genera roturas, retrabajos y sobrecostos.
El enfoque integral de Murotor permite anticipar interferencias, ya que el mismo equipo coordina estructura, arquitectura e instalaciones.
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7. Revoques, aislaciones y cerramientos interiores
Con la obra gruesa terminada, se avanza en los trabajos interiores:
- Revoques
- Aislaciones térmicas y acústicas
- Carpetas
Aquí se empieza a definir el confort real de la vivienda.
Una ejecución prolija en esta etapa impacta directamente en:
- Consumo energético
- Confort térmico
- Mantenimiento futuro
8. Terminaciones y detalles finales
Las terminaciones son lo más visible, pero no lo único importante.
Incluyen:
- Pisos
- Revestimientos
- Carpinterías
- Pintura
- Artefactos
🎯 Una buena obra se nota en los detalles, no solo en lo estético, sino en cómo todo funciona correctamente.
El control de calidad que aplica Murotor en esta etapa asegura que lo proyectado coincida con lo entregado, sin sorpresas.
9. Entrega de la vivienda y cierre de obra
La etapa final no es solo entregar llaves.
Implica:
- Revisión general
- Correcciones finales
- Documentación de obra
- Cierre formal del proyecto
Aquí se consolida algo fundamental: la confianza.
Murotor entiende que construir una casa es una inversión a largo plazo. Por eso, su forma de trabajar prioriza la honestidad, la coherencia y el cumplimiento de lo prometido.
Construir con método, control y experiencia
El proceso constructivo de una casa tiene muchas etapas, decisiones y variables. La diferencia entre una buena experiencia y una problemática no está solo en el diseño, sino en quién ejecuta la obra.
Trabajar con una empresa como Murotor significa:
- ✔️ Control real de cada etapa
- ✔️ Transparencia en costos y procesos
- ✔️ Documentación visual de la obra
- ✔️ Experiencia ejecutiva comprobada
- ✔️ Tranquilidad durante todo el proceso
Si estás evaluando construir tu vivienda y querés hacerlo con criterio, previsibilidad y respaldo técnico, contar con un equipo que conozca la obra desde adentro marca la diferencia.
📩 Consultar a tiempo es el primer paso para una obra bien hecha.